En la actualidad es mucho lo se dice respecto al uso del recursos audiovisuales como técnicas de enseñanza y que mejor recurso audiovisual que el cine, ya que es una fuente de información ilimitada permite conocer la interculturalidad, constituir perspectivas en relación a hechos del pasados, del presentes y futuros, compartir ideas, fomentar valores y poner a prueba la imaginación.

En el proceso educativo es  una prioridad fomentar determinados valores, recordando que forman parte del ser desde el principio de su vida, inicialmente son  obtenidos por la imitación de  la forma de actuar de los adultos y, que en la medida que va creciendo se van adoptando como propios, tomando como modelo la familia, los amigos, la escuela y los medios de comunicación, pero  cada persona define al final los valores que le son compatibles o de mayor relevancia.

Como se dice que un modelo que contribuye al fomento o adopción de los valores son los medios de comunicación, es común que los niños, los adolescentes y hasta los adultos disfruten de películas en sus centros educativos, lo que se considera benéfico, claro siempre y cuando el contenido seleccionado lleve inmerso un mensaje de positivismo, de crecimiento, de fortaleza, donde los espectadores se identifiquen con los personajes de la película, entiendan el mensaje y lo trasmitan,  donde al finalizar los participantes desde sus butacas puedan socializar  dar sus aportes, sugerencias  respecto al contenido de la película, sobre la técnica empleada.

 

En función de los aportes que se obtienen de esa socialización se debe hacer una evaluación del impacto que tuvo una película en un grupo y una planificación  sobre los temas que requieren mayor atención a fin de educar con el recurso audiovisual indicado para fijar los contenidos con rapidez y eficacia en los participantes.